Bureta graduada: El instrumento de laboratorio con mayor precisión

Bureta

La bureta forma parte del material de laboratorio más utilizado para realizar experimentos en química analítica. Es, básicamente, un instrumento destinado a realizar mediciones de volúmenes muy pequeños.

Se trata de un recipiente alargado y cilíndrico, normalmente hecho de cristal, graduado por mililitros para realizar una lectura de la cantidad contenida en la bureta lo más próxima a la realidad.

Las buretas graduadas son de gran precisión, por lo que te van a resultar de gran ayuda para esas mezclas y soluciones que deben ser exactas.

Para regular el paso del líquido se utiliza una llave de paso, más comúnmente llamada pinza para bureta o pinza de mohr. Es una parte indispensable para el correcto funcionamiento del instrumento de laboratorio, por lo que también hay que prestarle especial atención.

¿Para que sirve la bureta graduada? Definición y uso

La bureta graduada tiene una de las funciones más específicas y exactas cuando hablamos de material de laboratorio, ya que permite medir y emitir volúmenes de líquido con más precisión que la probeta.

Las buretas de laboratorio son, mayoritariamente, de cristal y éstas tienen el mismo diámetro interior a lo largo del tubo que las conforma, las hay de diferentes capacidades y poseen una llave en su punto más bajo (o pinza para bureta) que permite regular el cabal que se utiliza para llevar a cabo el experimento.

La función principal de la bureta se sitúa en el campo del análisis químico. Su importancia en dichos procedimientos es debida a la exactitud en las mediciones de volúmenes cuando se utiliza este instrumento de laboratorio.

Su facilidad para propagar volúmenes gota a gota, protege de la posibilidad de un mayor error sistemático en la experimentación. Ideal para valoraciones ácido-base, ya que permite determinar concentraciones de ácido o base al conocer la cantidad exacta de base o ácido utilizados.

Para evitar confusiones en dicha lectura, te recomendamos que le eches un vistazo al siguiente artículo. ¡Deja asombrado a tu profesor!

Imágen de una bureta con líquido
Como leer el volumen en una bureta

Clases y tipos de buretas de laboratorio

La bureta graduada ha sufrido muchas actualizaciones debido a los grandes avances en la tecnología que han habido desde su creación. Para hacerlo más fácil, vamos a diferenciar diferentes tipos de buretas según el modelo, la precisión de la escala y el tamaño que queramos comprar.

Modelos de buretas graduadas

En la actualidad distinguimos entre tres modelos definidos de buretas, con diferencias claras entre ellas, tales como su calidad, precio o propósito.

La bureta digital. ¡No cometas más errores!

La bureta digital es uno de los instrumentos de laboratorio cada vez más usado y que está reemplazando a las buretas analógicas tradicionales. Este tipo de instrumento de laboratorio esta basado en el mismo método de funcionamiento de un jeringa.

Están compuestas por un cañón y un un pistón que van rotando para coger la cantidad de líquido (muestra) predeterminada. Éstas, funcionan con un motor y son controladas de manera digital (mediante un ordenador). Los componentes suelen esta hechos de vidrio, aunque estos se pueden cambiar por unos de plástico para tratar compuestos corrosivos.

La bureta digital presenta muchas más ventajas en cuanto a la medición y la precisión frente a las buretas aforadas, aunque su principal inconveniente es el precio, mucho más elevado que en el caso tradicional.

Si necesitas medir volúmenes muy exactos y no hay margen de error, te aconsejamos que te hagas con una bureta digital.

La bureta automática: Mejor relación calidad-precio

Este tipo de bureta, es ideal para aquellos que quieren tener una relación calidad-precio lo más equilibrada posible debido a la facilidad de uso y la calidad de los materiales utilizados para construirla.

Este tipo de buretas funcionan de manera muy sencilla, normalmente con una aspiración automática y una expulsión del líquido mediante una llave de paso, como en las buretas analógicas.

No son tan avanzadas como las digitales ni tan básicas como las volumétricas, por lo que es una buena elección si no sabes cuál comprar.

La bureta volumétrica: La opción más económica

Si prefieres el sistema tradicional y no quieres gastarte mucho dinero en una bureta, puedes optar por la opción analógica. Esta modalidad de buretas siguen siendo las más usadas en la mayoría de laboratorios, especialmente en colegios e institutos.

La bureta volumétrica tiene un precio menor a la digital, aunque eso conlleva un seguido de inconvenientes como la precisión o la fragilidad del material con un simple contacto.

Normalmente hechas de vidrio o del polímero PTFE (Politetrafluoroetileno) resultan más fáciles de construir (su diámetro es constante a lo largo del tubo transparente) y vienen provistas de una escala graduada gravada en las paredes de la bureta que ayuda a medir el volumen a analizar.

Para el uso de este tipo de buretas, se requiere un mayor conocimiento, aunque eso no va a ser un problema si sabes como leer el volumen en una bureta  y saber como funciona la llave de paso; para las digitales sólo hay que darle a un “botón”.

Esto no se acaba aquí, pues para aquellos más especializados en el tema existen dos tipos más de probetas, en función del accesorio que tiene.

Bureta de Mohr

Es la bureta tradicional, con una llave de paso en su extremo que permite el flujo del cabal hacia el exterior. La llave se ha sustituido a modo de mejora por una de goma con una bola de cristal en su interior que actúa como válvula para permitir la salida de líquidos. Son las más baratas y funcionales.

Bureta de Geissler

La bureta hermana de la anterior se caracteriza por tener una llave de paso de vidrio esmerilado, gracias al cual el tubo se transparente y se dispersa la luz. Hay que ser extremadamente cuidadoso con estas probetas, ya que no se pueden  dejar los algunos compuestos en su interior mucho tiempo, debido a una posible taponación de la llave.

Tamaños de buretas graduadas

Como se puede intuir, no existe un solo tamaño de bureta de laboratorio. Las hay de tamaños muy diferentes y adaptables a cada situación en la que te puedas enfrentar.

La más común, la bureta de 25 ml, perfecta para la gran mayoría de ocasiones. Aún así, las hay de 5, 10, 50, 100 o hasta 200 ml que se pueden adaptar a cada tipo de experimentación que realices.

Precisión y sensibilidad de la bureta

Por si fuera poco, existe una pequeña distinción más en las buretas, y es que al igual que la gran mayoría de instrumentos de laboratorio graduados, la precisión es un factor que se debe tener en cuenta.

La bureta se caracteriza por la necesidad de ser lo más precisa posible, es por eso que se clasifican según sus niveles de precisión, dados por la ASTM (American Society for Testing and Materials).

  • Clase A: Las buretas de la clase A cumplen con los estándares de construcción y precisión. Se diferencian con las de la clase B, ya que la precisión debe ser dos veces más la que se consigue con la clase inferior.
  • Clase B: Las buretas volumétricas de la clase B pueden ser más flexibles en cuanto a los requisitos de precisión, pero deben cumplir los de construcción. La tolerancia que se permite en este nivel es dos veces mayor que en su clase superior.

Como hacer un uso correcto de una bureta

El procedimiento y metodología de uso de una bureta, ya sea digital, automática o volumétrica es parecido en varios de sus pasos.

  1. En primer lugar se debe comprobar que la bureta este limpia y sin ninguna impureza, en caso de que haya alguna, se deberá de limpiar con agua destilada hasta eliminarla.
  2. Limpiar la bureta con el compuesto que se vaya a analizar, medir o contener. De esta forma, se asegura de que no existirán impurezas en el momento de la reacción que puedan provocar resultados no esperados.
  3. Asegurarse que la llave de paso se encuentre cerrada en el momento de inserción del líquido a medir. Otro punto importante del que hay que estar alerta son las burbujas de aire, no debe de haber ni una burbuja de aire en el momento de rellenar la bureta. Si hay alguna burbuja, eliminarla rellenando la bureta con el compuesto o se puede sacar la pinza y presionar la goma para eliminarlas.
  4. Para que la solución fluya por la bureta deberá abrirse poco a poco la llave de paso, ya que en caso contrario se podría verter más líquido del necesario. Si al fluir el líquido por la bureta, éste se queda adherido a la pared de la bureta, implica que ésta no esta limpia, se aconseja retirar el fluido y volver a limpiarla.
  5. Una vez vertido el volumen necesario cerrar la llave de paso e iniciar el lavado de la bureta de nuevo.

Historia de la bureta graduada: ¿Quien fue su inventor?

La bureta siempre ha sido un instrumento material de laboratorio destinado a la medición de volúmenes y, desde sus orígenes se ha establecido su uso como tal.

Gracias a un seguido de documentos históricos se piensa que Joseph Gay-Lussac, científico y físico teórico de renombre, fue su inventor cerca del año 1824. Aunque no fue hasta años posteriores, cuando Karl Friedich Mohr, añadió en el extremo de la bureta una llave que permitía regular el flujo que se quería tratar, convirtiéndola en el diseño conocido en la actualidad.

Bureta de Mohr
Bureta de Mohr con pinza para sujetarla

Al ver el éxito, que había sufrido dicho instrumento de laboratorio, Mohr, aplicó ese diseño a otras de sus creaciones. Una de ellas, relativa a la bureta, sobre medianos del siglo XIX, cuando introdujo las pinzas para sujetar la bureta (las conocidas pinzas de mohr) y mejorar el análisis gracias a una mayor estabilidad.

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